divendres, 20 de maig de 2016

Esta noche moriré


La noche en que un hombre se va a suicidar escribe una carta. Su destinatario la recibirá dentro de 16 años. Y cuando termine de leerla, incapaz de soportar lo que acaba de leer, también se suicidará. O eso espera el escribiente. Letras para matar a través del tiempo, un propósito diabólico. Se cierra así un círculo de venganza y locura que gira sobre la palabra escrita, que trata del poder de la palabra.

"Esta noche moriré" es una obra breve y rara, publicada por Fernando Marías en 1996 y que Editorial Alrevés recupera, felizmente, veinte años después. La novela de Marías es rara porqué es un texto excepcional, un ejercicio literario casi acrobático, de virtuoso. Una pirueta narrativa sin comparación en el panorama literario español. 

Por si eso fuera poco, la novela ha vivido una vida azarosa que ha creado algo así como una leyenda (editoriales que mueren, ediciones desaparecidas, adaptaciones cinematográficas frustradas). Lo que ahora se reedita es un auténtico objeto de culto, una lectura hipnótica que intuyo capaz de crear lectores, o de reconciliar con la lectura a alguno que se siente desamparado.

Aunque breve, el texto de Marías contiene múltiples lecturas, y le pide al lector que se incline por alguna de ellas, o bien que se deje arrastrar por esa multiplicidad absorbente que abre las puertas a la paranoia. Un hombre recibe una carta escrita 16 años atrás. Su autor murió después de escribirla. Y sin embargo, le cuenta con todo detalle como ha sido su vida en estos 16 años. Una de nuestras peores pesadillas es pensar que nuestra vida no es nuestra, que alguien oculto la maneja, que soy una marioneta incapaz de distinguir los hilos que me dirigen. La lectura destruye la paranoia: mi sospecha se ha vuelto certeza, la pesadilla ha devenido real. Soy una marioneta: ahora puedo ver los hilos, las manos que los sotienen. Escucho la voz del titiritero susurrándome maldiciones al oído.

Ser o no ser dueños de nuestras vidas es una sospecha que nos remite a Kafka, pero en "Esta noche moriré" nos manda al lugar en que Kafka se encuentra con Borges. El tono, los personajes, la diabólica argucia argumental, la venganza, el tema del doble. Y ese ejercicio elegante y tan bien resuelto para penetrar en el territorio que Borges calificó de "fantástico no sobrenatural" a propósito de "La invención de Morel", otra joya de la literatura breve (en este caso, debida a Adolfo Bioy Casares, autor en el que he pensado mientras leía a Fernando Marías).

Es imposible reseñar esta novela sin mencionar el asunto de La Corporación. Marías necesitaba crear una organización global y fabulosa, infinita y eterna para dar verosimilitud a su obra. Pergeñó esa Corporación oscura que hará las delicias del lector conspiranoide. Pero La Corporación, que aparece en la obra como excusa aparentemente instrumental, adquiere una dimensión fantástica a medida que pasan las páginas. Y los años. Inspirados por La Corporación, los sorprendentes actores Quique y Yeray Bazo (QY Bazo) construyeron un brillante monólogo sobre Marías y su invención, a partir de una pregunta que ahonda en la paranoia: ¿sería posible que la imaginación del autor hubiera dado con una organización real? ¿Puede la ficción encontrarse con la realidad por un rarísimo cambio alquímico? ¿Puede anticiparla, adivinarla o sustituirla? ¿Como reaccionaría La Corporación ante esa eventualidad? ¿Explicaría eso el extraño periplo que ha vivido la novela en estos 20 años?

No se pierdan esta joya de la literatura contemporánea. Son 130 páginas de intensidad muy elevada, un crescendo enloquecido que viaja por el deseo de venganza, la locura, la pesadilla. Un novela que, después de permanecer en el limbo casi 20 años, vuelve para dar aliento al género negro y cuestionar, de nuevo, sus límites y sus posibilidades. Un homenaje a la literatura en sentido estricto.   

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