dilluns, 22 de desembre de 2014

En John es mor al final


John muere al final és el sisè títol de la col·lecció Insomnia de l'editorial Valdemar. Amb aquesta col·lecció, Valdemar aposta pels autors contemporanis de terror i permet saber per on van les propostes més actuals.

David Wong (pseudònim de Jason Pargin) va néixer a Illinois el 1975. És un nom valuós per saber què s'escriu avui en l'univers de l'horror. De vegades sento una mescla de ràbia i de desconcert quan veig esciptors que, com Wong, tenen deu anys menys que jo i no tan sols escriuen magníficament, si no que a més a més són capaços de generar textos innovadors, suggerents i provocadors, i que apunten cap a una narrativa del terror que mira al futur.

Malgrat l'auge de la novel·la negra en els darrers deu anys (posem que deu o una mica menys... quant fa de Wallander i Larsson?), sempre he trobat que aquesta època que vivim afavoreix més aviat el terror, el gòtic i l'espant còsmic. Una mirada lleugerament atenta ens revela un món decadent on les injustícies, les guerres i la barbàrie han deixat de retrocedir per a prendre una renovada embranzida. Què ens hauria d'inspirar, si no terror, el desnonament massiu de famílies, les noves formes d'esclavatge o el progrés del neoliberalisme, del neomasclisme i la incipient misèria intel·lectual que s'insinuen per l'horitzó? Més que la racionalitat pessimista del gènere negre o policíac, a mi se'm suggereix un nou romanticisme gòtic que, de fet, ja té expressions ben concretes. Al cinema, l'abominable saga Crepuscle (en la versió més mediocre i popular), Només els amants sobreviuen d'en Jarmusch, Take Shelter, L'Anticrist de Von Trier, Mamá, etc.

David Wong respòn a aquesta necessitat amb una revisió enèrgica del gènere, on mostra una realitat demencial a través de l'humor: de vegades negre, de vegades salvatge i principalment amargant. Influïda pel cinema de terror dels anys setanta i vuitanta (com tants de nosaltres), la novel·la se submergeix en un món de deliri que resulta esgarrifosament versemblant, navega entre monstres d'inspiració pulp i alhora romàntics, és àgil i poderosa en les imatges. I a més a més, conté uns diàlegs escrits amb solvència: potser és una mania personal i persecutòria, però a mi els mals diàlegs em treuen de polleguera i m'obliguen a abandonar lectures tot sovint. La pila de novel·les avorrides i deixades per culpa d'uns diàlegs impossibles, banals i tediosos és enorme.

Tinc moltes espectatives posades en John muere al final perquè... ho confesso: tot just l'he començada. De manera que després d'aquesta breu notícia, un dia d'aquests en faré la ressenya de veritat.

Nota: La versió en cinema està feta i és probable que s'estreni aviat. Té la gran virtut de comptar amb Paul Giamatti, un dels actors més rellevants dels darrers anys.


dimecres, 17 de desembre de 2014

Claudio Cerdán. L'entrevista


Fotografia extreta del bloc Brownie y sus cosas


Claudio Cerdán (Yecla, 1981) és autor de diverses novel·les que van del fantàstic al negre i el terror. La revolución secreta (Editorial Alrevés, 2014) és la seva sisena publicació. Ambientada a la Rússia de 1919, relata una història d'aventures, de guerra civil, de terror i de licantropia. Amb un ritme que sempre creix i una intriga ben dosificada que empeny a llegir d'una tirada, és una novel·la exportable i que els editors es podrien proposar de traduir. 

A través d'aquesta entrevista es descobreix una mica de l'autor i de certs trets generacionals que demostren com a la península hi ha molt bona salut narrativa, i que el gènere del terror és ben viu.


Nigra Sum: Una de las primeras impresiones que he sentido como lector de La revolución secreta es la osadía del autor. En primer lugar, por plantear una novela de aventuras bélicas y macabras en un contexto como el de la guerra civil rusa. En segundo lugar, por abordar la licantropía con una óptica que bebe de lo clásico y de lo contemporáneo a la vez. Y en tercer lugar por mezclar personajes reales con otros ficticios. El autor pretende revisar la llamada novela histórica, retomar el relato de terror gótico y proponer un retorno a las aventuras con un héroe que tiene mucho de medieval. ¿Es cierto todo esto? ¿Se puede explicar cuál fué el punto de partida de La revolución secreta


Claudio Cerdán: Esta es una novela que mezcla muchos géneros y deja la resolución del puzle en manos del lector. En realidad, yo quería hacer un western. Ahí andan las tropas salvajes, que son indios camuflados. Los personajes van a caballo, hay un duelo al sol, un sheriff manco y borracho, grandes llanuras desérticas con nieve en vez de arena, una ciudad fronteriza, etc… 


N.S.: La guerra civil rusa es una guerra civil que actua como metáfora de otras guerras internas, aunque tal vez todas las guerras son guerras “civiles”. En algún instante de la lectura, a uno se le ocurre que el argumento podría trasladarse a la guerra civil española o a cualquiera de las actuales, porqué el narrador suele ser anacrónico. ¿Por qué Rusia? ¿Qué hace de aquella guerra una guerra más atractiva para un novelista? 


C.C.: Buscaba una guerra medieval, pero actual. Quería tanques, un ejército organizado, situaciones extremas, una ambientación hostil, la sensación de terreno inexplorado y la brutalidad de épocas bárbaras. Todo eso me lo daba Rusia, con sus bayonetas, lanceros y mongoles reclutados a la fuerza. 


N.S.: El narrador es a veces salvaje y macabro, y se recrea en las descripciones horribles, gráficas y olfactivas de unas escenas tremendas. A veces es hiperbólico y a menudo es irónico. Es un narrador inquietante y quizás el mejor personaje de la novela. ¿Qué tiene de Claudio Cerdán este narrador? 


C.C.: Quería un narrador frío y alejado de la acción. No me veía capaz de recrear una guerra dulcificada, épica, con buenos y malos. Buscaba una guerra descarnada, con mujeres violadas, niños fusilados, muertes atroces pero habituales, sin piedad de ningún tipo. Cualquier otra cosa habría sido traicionar la verosimilitud. Todos los personajes son fruto de su tiempo y actúan como tales. Quien busque otra cosa que se ponga Disney Channel. 


N.S.: La presencia de Mikhaïl Bulgákov en la historia fue uno de los elementos que me impulsó a leer La revolución secreta. Para este entrevistador, Bulgakov es uno de los cinco narradores más relevantes del siglo XX, por su obra y también por su biografía. La novela dibuja a un Bulgákov creíble y verosímil cuyas apariciones no son anecdóticas aunque lo puedan parecer. El Maestro y Margarita tiene poco que ver con La revolución secreta y sin embargo hay una relación estrecha con esta novela del autor de La guardia blanca, en que lo fantástico penetra en lo real (y a la inversa). 


C.C.: Quise hacer un homenaje a Bulgákov, de quién comparto esos elogios y reivindico como uno de los autores clásicos más actuales. Su aparición en la trama tiene su importancia más allá de la anécdota. Es lo divertido de escribir novelas de ambientación histórica, el poder añadir personajes reales que se paseen por sus páginas. En este caso homenajeo sus obras El maestro y Margarita y Corazón de perro, creando ciertas concordancias con La revolución secreta


N.S.: El narrador plantea el asunto de la violencia (y de la guerra) desde una postura crítica y desacomplejada que cuestiona al lector. ¿Todas las violencias son sinónimas? ¿Existen violencias legítimas? Y en último término: ¿la historia de la humanidad se explica (sólo o en parte) como una historia de violencia? 


C.C.: La violencia, por mucho que nos pese, ha sido el motor de las civilizaciones desde siempre. En las guerras se producían los avances científicos más importantes de toda la Historia, desde el acero a la bomba H. Hoy día las guerras se hacen desde la pantalla de un ordenador o en el despacho de un banco. En las jornadas de Valencia Negra, Alexis Ravelo dijo que violencia es rebuscar comida en un contenedor porque te mueres de hambre. Estoy muy de acuerdo con esa afirmación. Hay violencia en los semáforos, en las oficinas, en el día a día. Una de las citas de la novela es “el hombre es el lobo para el hombre”, y no hemos cambiado mucho desde que se pronunció. 


N.S.: El relato avanza sobre imágenes y sobre escenas de una gran potencia visual que llevan a pensar en el cine (quizás sólo para los lectores cinefílicos, a quienes hace unos cuantos guiños). ¿Qué relación tiene Claudio Cerdán con el cine? ¿Lo ama? ¿Lo odia? ¿Ambas emociones a la vez? 


C.C.: Cada artista tiene sus influencias, y muchas corresponden a la época que le ha tocado vivir. El cine lleva mucho tiempo entre nosotros y dudo que exista un solo escritor contemporáneo, tenga 20 u 80 años, que no esté influenciado por la televisión o el cine. En mi caso habría que añadir el cómic. Cine y literatura son dos medios de contar historias, por lo que sus similitudes son más fuertes que sus diferencias. 


N.S.: El personaje de Strahov va cobrando densidad a medida que avanza la narración y a menudo al lector se le ocurre pensar que está siguiendo a un héroe medieval como podría ser Perceval, héroe ambiguo y desconcertado, cargado de recuerdos y de dudas. Su psicología se puede inferir a partir de sus acciones, pero no al revés. ¿Cuáles son los héroes de cabecera de Claudio Cerdán? 


C.C.: Los héroes perfectos no existen, al igual que los malos malísimos y psiócopatas. Los personajes inolvidables tienen tres dimensiones, pasado, expectativas de futuro y una prueba que superar en el presente. Particularmente, reniego de la condición de héroe. Prefiero a los perdedores, esos tipos que, aunque saben que de nuevo volverán al lodo tratan de enfrentarse a su destino. Por ello elegí al Ejército Blanco, los perdedores de la Guerra Civil Rusa, como protagonistas de la novela. Por mucho que peleen, al final perderán. 


N.S.: La novela es a la vez de aventuras y de terror, al margen de las interpretaciones más profundas o filosóficas que se puedan sacar de ella. En este sentido, creo que tiene alguna relación con algunas obras contemporáneas y peninsulares. Pienso por ejemplo en el Albert Sánchez Piñol de La piel fría y de Pandora en el Congo. ¿Conoces estos títulos y puedes decir algo de ellos? ¿Se podría afirmar que en nuestra península se está consolidando una regeneración del género de aventuras? ¿Qué te sugiere el nombre de Lovecraft? 


C.C.: La piel fría la leí con sorpresa infinita. Me pareció uno de esos libros inesperados y originales que surgen de vez en cuando y que por su calidad no pasan desapercibidos. Ignoro si hay una regeneración de las aventuras patrias. Mis lecturas de cabecera son casi todas detectives o de género negro. Ya te digo que yo quería hacer un western y me salió una revolución. Lovecraft me sugiere escalofríos. 


N.S.: La revolución secreta es una apuesta por una literatura de calidad (por su registro, referencias y complejidad) que sabe jugar en la partida de la literatura llamada comercial, porque es exportable y traducible y contiene una lectura para todos. ¿El autor se ha fijado en algún modelo? ¿Existen fórmulas para ser popular sin renunciar a la calidad literaria? ¿Sólo hay que ser honesto? 


C.C.: No tengo ni idea. Simplemente, escribí la novela que quería hacer como mejor supe hacerlo. No hay más secreto. Es llamativo que un western hiperviolento ambientado en la Revolución Rusa con un hombre lobo sea comercial, aunque reconozco que está funcionando muy bien a muchos niveles, lo cual es una sorpresa muy agradable. 


N.S.: La revolución secreta puede haber sido un quebradero de cabeza para el autor (complejidad argumental, número de personajes, documentación, referencias, etc), pero para el lector es una gozada que le permite revivir las grandes novelas de aventuras siniestras del estilo de La isla del tesoro. ¿Cuáles fueron tus lecturas de infancia y juventud? 


C.C.: Más que novelas, estuve y estoy muy influido por el cómic. Te puedo citar unos cuantos autores: Garth Ennis, Warren Ellis o Brian Azzarello. Respecto a las novelas de juventud, la que más me impactó en su momento fue La llamada de la selva, de Jack London, además del ya citado Lovecraft. Quizá eso explique muchas cosas. 


Claudio, termina con el menor número de palabras posibles estas frases: 

El último libro que he leído es... El poder del perro, de Don Winslow.

La última película que he visto es... La cortina de humo, de Barry Levinson

Jamás volveré a leer... P. D. James y Donna Leon. Lo siento, no me entran.

Me ha tocado vivir en un tiempo... en el que nada ha cambiado. Seguimos igual que hace cien años, solo que con smartphones. Pan y circo. 

La democracia es... una palabra muy bonita sobre el papel.

La realidad y la ficción son como... un espejo donde no se sabe quién está mirando a quién.


Desembre 2014




dilluns, 8 de desembre de 2014

CTHULHU RULES


Alas tenebrosas (Black Wings) és un recull de vint-i-un contes de terror contemporanis que s'abeuren en l'imaginari del mestre de Providence. Els autors i les autores són nord-americans en la seva majoria, d'edats i de difusió comercial molt diversa. Una gran part dels relats han aparegut a les revistes literàries que publiquen contes breus: a diferència del nostre món europeu on el conte (i la novel·la breu) és un proscrit, en el nord-americà té una vitalitat envejable.

Lovecraft és present en tots els relats com una ombra i de vegades com una presència corpòria. De vegades es tracta de la seqüela d'un dels seus relats (com ara El model de Pickman, del qual en trobem tres referències explícites), de vegades un homenatge, de vegades una ironia i de vegades fins i tot una mirada analítica i distanciada que no obstant això és un reconeixement. Hi ha qui -amb una sorprenent capacitat evocadora- relata els darrers instant de la vida de la Susie, que no és altra que Sarah Susan Philips Lovecraft, la mare d'en Howard.

L'edició ha anat a càrrec de Sunand Tryambak Joshi, biògraf i expert indiscutible en l'obra de H.P.L. La seva selecció de contes té l'habilitat de mostrar les possibilitats transgenèriques de l'univers (de vegades l'atmosfera) del món creat per l'escriptor de Rhode Island. Des del negre hard-boiled al terror psicològic, el ventall de gèneres i de registres és molt extens. La selecció ha estat prou hàbil com per fer evident que el terror d'avui no és tan sols un thriller amb zombis (que també hi és), si no que pot explicar què té de terrorífica la vida de l'home urbà i suburbà, les possibilitats d'un romanticisme maligne, crepuscular i tenebrós situat a les avingudes de les ciutats, a les casetes de les urbanitzacions burgeses, a les grans superfícies comercials o als blocs de pisos on ens amunteguem creient que allà som immunes a l'horror còsmic.

Diu S.T. Joshi que el principal llegat de Lovecraft i el fil conceptual de la seva obra és evidenciar que els humans (amb els nostres desitjos i les nostres creences, les nostres emocions i les nostres construccions) sóm molt petits, i que no tenim cap validesa ni cap importància en la vastedat del cosmos. Jo hi afegiria que Lovecraft és especialment rellevant quan transmet l'emoció terrible de la mort imminent, aquell ensurt sostingut del qui sap que ha traspassat una frontera i que no trobarà el camí del retorn. El qui (en paraules de Caitlín R. Kiernan) diu: Com podria algú oblidar, deliberadament i completament per sempre les visions que ha tingut la desgràcia de contemplar? Tots hem accedit a algun coneixement que hauríem preferit no tenir, i la literatura de Lovecraft va saber ficar el dit en aquesta ferida.

El recull que publica Valdemar no és tan sols la constatació que el terror sobrenatural té molt bona salut al segle XXI, si no que ens ajuda a trobar camins a seguir als qui volem explicar aquest temps segons els patrons d'un romanticisme del tenebrós que està a mig construir. El temps que vivim és tant o més procliu a l'horror còsmic que el de Lovecraft: la societat del neo-liberalisme amb les seves noves formes de pobresa, d'exclusió i d'explotació, la decadència de l'industrialisme, l'aspecte de ruïna i de catàstrofe imminent que tenen les nostres ciutats...

El cinema ha començat a explicar-ho i cal que la nostra literatura també ho faci, i que no es quedi encallada en aquesta mena de naturalisme estèril en què se'ns mostra ara, massa pendent d'una ridícula resposta comercial però sense ambició i sense propostes.



Il·lustració de Jason van Hollander, un dels autors del recull Black Wings.

Alas tenebrosas. 21 nuevos cuentos de horror lovecraftiano.Edición de S.T. Joshi.Editorial Valdemar, col·lecció Gótica número 94. 531 pàgines. 30,50 euros.

_______________
L'expressió Cthulhu rules ha estat manllevada a Michael Shea, autor d'un dels contes de Black Wings.

dijous, 4 de desembre de 2014

La revolución secreta, Claudio Cerdán


La revolución secreta és la sisena novel·la que publica l'autor, que va néixer el 1981. Vet aquí un jove del qual no es pot dir allò de la joventut i les promeses. A l'edat de Crist, aquest escriptor de Yecla (Múrcia) que es diu Claudio Cerdán ha viatjat des del gènere fantàstic fins al negre, malgrat que La revolución secreta és un text que fa de mal classificar al gènere fosc.
Publicada a la col·lecció Narrativa d'Alrevés, la novel·la és generosa de planes (en té 320) però es faria difícil dir que n'hi sobren, com sol passar moltes vegades en els textos extensos.

A l'entrevista del post anterior a aquest, l'Anna M. Villalonga hi diu que la novel·la negra catalana hauria de ser més agosarada: això no li podríem demanar a en Cerdán, perquè aquí demostra que no li falta gosadia. La revolución secreta s'esdevé a la Rússia de 1919, durant la guerra civil, en un poble perdut enmig del terrible hivern, el gel i la misèria. Cerdán és agosarat perquè mescla amb fluïdesa els personatges reals amb els ficticis, situa esdeveniments històrics amb fets novel·lístics amb un sentit de la narració gairebé màgic per la potència plàstica de les imatges, per la facilitat amb què suggereix la visió rica d'olors, de colors inesperats i de sorolls inquietants.

De Cerdán podran agradar més o menys els arguments i la tendència al macabre, però qualsevol lector s'adonarà que llegeix el text d'una persona extraordinàriament dotada per explicar històries on la lectura és una immersió, un viatge al·lucinant a un escenaris realistes i alhora onírics. La realitat és profundament irreal, i això en Cerdán ho sap dir molt bé: són les excepcions de la norma allò que delimita el món. El text és un joc gairebé provocador i alegrement desenfadat amb les convencions. Són especialment divertits els fragments on hi apareix un Mikhaïl Bulgakov jove que intueix les obres futures que escriurà el geni de Kíev, així com les referències al cinema que va escampant pel relat, com si fes un compendi i una llista de les seves preferències.

Sense ànim de fer un espòiler, Cerdán juga amb una habilitat especial (entre irònica i tètrica) amb el tema de la licantropia, un aspecte en el qual ha fet troballes impagables i sorprenents, com ara la del caçador d'homes-llop malalt d'argíria, una malaltia que es deu a la intoxicació de plata líquida.

La llista de temes que es poden trobar a La revolución secreta és llarga, amb contínues referències al nostre present o a la nostra història local: la guerra "civil", l'ús de la pàtria com a argument per justificar-ho tot, l'integrisme religiós, el debat entre ciència i fe. Cerdán té l'habilitat notable de suggerir i de qüestionar tots aquests aspectes (i d'altres) des de la distància prudencial que li permet la ironia i l'anacronisme, un recurs agosarat quan es narra una història tan terrible, sanguinària i despietada com aquesta. Irònic i escèptic, l'autor sap exposar punts de vista contraposats i deixar la solució del debat a mans del lector, al qui sempre tracta amb respecte i donant per fet que és persona intel·ligent. Les cites i referències a Bulgakov (autor de La Guàrdia Blanca que podria ser a l'arrel de la novel·la) o a Turguenev mostren un autor llegit (que no és massa habitual després de l'eclosió de les escoles d'escriptura), cultivat en la cinefília i que es permet el joc lleu i intel·ligent, sense estridències, sense elitismes innecessaris. Cada diàleg és un exemple de com ha de ser un diàleg literari.

Pel què fa a la qüestió del gènere (que darrerament em té ratllat), diria que malgrat alguns comentaris i ressenyes, el text de Claudio Cerdán és de difícil inclusió, i això em sembla una bona notícia. La revolución secreta té tant de negre (perquè hi ha un crim que cal resoldre i un investigador que s'ho proposa) com d'aventures, tant d'aventures com de terror, tant de terror com d'allò que s'anomenava novel·la històrica i que -per fortuna- està en declivi (per fortuna, potser les darrers novel·les històriques hauran estat els fulletons espantosos de l'Alfred Bosch). Si és històrica és perquè se situa en un instant conegut i reconeixible de la història. Però en fa una lectura creativa i tal vegada conflictiva (situar-se al bàndol perdedor de la guerra li confereix una textura més densa), i aprofita els espais buits a les cròniques oficials per a situar-hi un relat que té tant de fantàstic com de probable. 

Des de la meva perspectiva tant personal com modesta, aquesta mescla de gèneres retorna la novel·la a un estat en què pot viure sense adjectius, un format de text que celebra per damunt de tot el goig de la narració i el gust per explicar un conte, que convida a pensar en qui som i d'on venim, a viatjar des del sofà, a repensar-nos un cop més i sense prejudicis.

La revolución secreta és un text que conté molts suggeriments. No tan sols els explícits en la novel·la i que l'enriqueixen amb el·lipsis i sobreentesos, si no els que proposa com a possibles vies per a la creació d'una generació d'autors i autores que ens hem de proposar assaltar una literatura viva, agosarada i capaç de saltar les fronteres del melic i de la pàtria. Amb tots els respectes pel melic.



dilluns, 24 de novembre de 2014

Anna Maria Villalonga i "La dona de gris" (una entrevista)


A la novel·la negra catalana li falta recorregut, tradició i autoestima. Li falta ressò públic i lectors convençuts. Potser li sobra prudència.
Hem de ser més agosarats. 

L'Anna Maria Villalonga ha publicat La dona de gris el proppassat mes d'octubre. La tardor és, sens dubte, l'estació de l'any que més li escau a una novel·la breu però densa, de to melancònic, plena de solituds i de personatges perduts pels carrers de la gran ciutat. Setè títol dels Llibres del delicte (editorial on va coordinar el recull de contes Elles també maten), "La dona de gris" es mou entre el gènere negre i el relat psicològic, ple de matisos i de referències. L'autora respòn les preguntes que li hem fet de forma més o menys col·laborativa, amb aportacions d'altres lectors i lectores. Li fem preguntes conscients que entrevistar l'Anna M. Villalonga també vol dir entrevistar una de les persones que més saben de la novel·la negra catalana contemporània (entre d'altres qüestions literaràries) i que -per dir-ho ras i curt- és una autoritat en aquest territori.
Nigra Sum: La dona de gris és un text que es publica en una col·lecció de novel·la negra i criminal però que alhora explicita una voluntat de distància del gènere. El títol, de fet, podria ser una ironia que fa referència a aquesta actitud. El gris no és el negre, si no que n'és un qüestionament decisiu... Caldria pensar que l'autora vol dir alguna cosa més quan posa la qüestió cromàtica al títol?

Anna M. Villalonga: No exactament. El terme "gris" fa referència a la característica del personatge. De la majoria dels personatges, de fet. És a dir, gris com a sinònim d’anodí, d’insignificant. Ara bé, sí que és cert que sovint, tant a la ficció com a la realitat, res no és el que sembla. Des d’aquest punt de vista, si vols fer una lectura del terme gris en clau de qüestionament del "negre" amb que hom denomina el gènere, t’autoritzo a fer-la. D’altra banda, el tema cromàtic, el joc amb els colors, té prou rellevància simbòlica a la novel·la. Hi ha tot una sèrie de sinestèsies i d’al·lusions als colors que no és banal. 

NS: Malgrat que l'AMV és autora de relats breus (o molt breus) i que té una producció notable en el camp de l'assaig i del periodisme, es pot afirmar que aquesta novel·la és la primera incursió en la ficció. Els qui escriuen novel·la saben què vol dir el procés de l'escriptura d'una novel·la, i saben que quan hom publica sent emocions complexes. Satisfacció? Depressió post-part? Com definiries la sensació ambivalent de veure un text publicat i sobre el qual ja no en tens el control directe que en tenies? 

AMV: No estic d’acord amb una cosa que dius. La novel·la no és la meva primera incursió en la ficció, perquè els relats i els microrelats són ficció pura, molt difícil de fer. En tot cas, és la "meva primera incursió pública en la narrativa més extensa”. I dic públicament perquè jo he escrit moltes novel·les des de l’adolescència. Perfectament travades, amb plantejament, nus i desenllaç. Totes són inèdites. Però existir, existeixen. 

Quant a això que em comentes de les sensacions, doncs sí, són ambivalents. He gaudit molt de l’escriptura, però també he patit molt. Sabia que escrivia per publicar i això em carregava de responsabilitat i de respecte. Estic satisfeta, però mai del tot. No crec que hom pugui estar mai satisfet del tot quan fa una cosa. Els graus de satisfacció poden ser diferents, més alts o més baixos, però la satisfacció completa seria caure en l’autocomplaença i en la manca d’autocrítica. Tot és sempre millorable.

I pel que fa a la depressió post-part, no he tingut temps. Estic acabant de traduir la novel·la al castellà, perquè al març, si tot va bé, sortirà publicada en castellà a l’Editorial Navona. Per tant, encara visc immersa dins de la ficció de "La dona de gris". 

Això que comentes de perdre el control sí que m’ha afectat una mica. Quan veig que no sé si s’entén tot allò que jo volia transmetre, malgrat que les reaccions són boníssimes i ja anem per la segona edició. Però com que jo sóc investigadora i professora de literatura, sé moltes coses que podria comentar en clau profunda sobre la novel·la i que, com que en sóc l’autora, no ho puc fer. I això per a mi, en el meu doble paper, resulta estrany. 

NS: A la presentació a la qual vaig assistir vas dir que no volies que la ciutat on s'esdevé la narració fos una protagonista, però aquest lector tem que la ciutat sigui molt important. Malgrat que hi imprimeixes una estranya i fascinant atmosfera centreuropea, la ciutat és una Barcelona lleument onírica. Novel·la negra (o gris) i novel·la urbana tenen lligams. El teu relat és impensable en un poble petit i en una capital de comarques. Al lector se li apareix Barcelona irremeiablement. Què en diries d'aquestes frases?

AMV.: Sí, efectivament. La novel·la no pot passar si no és en un entorn urbà. És una novel·la urbana. Barcelona hi apareix irremeiablement. I no tenia intenció d’evitar-ho. El que jo no volia era que la coneixença dels indrets fos el més important. La ciutat és indubtablement un dels protagonistes de la novel·la, i per això precisament no volia que el lector o els crítics parlessin amb noms concrets d’un barri o d’un altre. Que si el Raval això o l’Eixample allò altre. No volia distreure l’atenció de la trama amb aquestes coses. La meva idea era escriure una novel·la negra (o gris) on, malgrat que molts hi puguem reconèixer Barcelona, això no sigui primordial. Volia escriure una història susceptible de passar en qualsevol ciutat del nostre entorn. Barcelona, Roma, Lisboa, Bilbao, París, etcètera, etcètera, la que sigui. Pretenia que el relat fos creïble per damunt de l’espai. M’agrada molt l’ambigüitat, m’agrada molt que el receptor esdevingui un receptor actiu. I m’agrada no dir-ho tot. Suggerir, promoure la intuïció... 

Si t’hi fixes, hi ha moltes altres coses que queden per dir. No sabem el nom del protagonista, ni com és, ni l’edat que té. No ens fa falta. I, com que tot ho veiem i ho interpretem a través dels seus ulls, encara té més sentit que sigui així. El narrador, tant en els fragments en tercera persona com en els fragments en primera, és sempre el mateix. No varia. És un "jo testimoni" i un "jo protagonista" alhora. Està clarament focalitzat, amb tota la intenció. Per això dels altres personatges no sabem tot el que ens agradaria saber, perquè només els coneixem a través de les visions, les idees i les percepcions d’aquest narrador. És un fals omniscient, que es diu. Un omniscient clarament limitat. 

Tot això és premeditat, premeditadíssim. Per això és important que el lector entri en el joc que jo proposo. Si no ho fa, potser algunes coses li semblaran escasses o no del tot versemblants. Però és el repte que jo m’havia proposat. Entre d’altres motius, per defensar la novel·la breu com a gènere de ple dret. 

NS: El to del relat deriva vers el costumista i acaba amb una conclusió que l'autora diu que no és noir, i té tota la raó. Finalment, es tracta d'un relat sobre la solitud de l'home i la dona perduts en una ciutat-laberint que remet a Kafka però sobretot a Walser i les seves passejades de vegades extra-urbanes. No hi ha res més negre que la solitud de l'home i la dona contemporànies? 

AMV: Hi ha moltes coses negres, però aquesta n’és una. La incomunicació, la solitud, l’aïllament. Reflectir aquests temes era la finalitat bàsica de la novel·la. A mi m’interessa parlar de persones, del seu interior i de les coses que els passen i els afecten. En aquest sentit, sóc poc canònica, és clar. Jo no vull que m’expliquin allò que puc veure a les notícies cada dia. Jo vull històries, vull literatura, vull elaboració. D’una banda, perquè per parlar del present estricte es necessita que passi un cert temps, es necessita distància temporal. D’una altra, perquè per saber del Cas Palau o de la corrupció del PP ja tenim els diaris i els mitjans, per bé i per mal. La literatura és una altra cosa i ha d’estar per damunt de la mimesi estricta. Si no, s’esdevé una crònica. I una crònica, ja ho deia Aristòtil quan distingia entre "èpica" i "historiografia", és un gènere diferent. Molt respectable, però diferent. 

NS: El narrador cita pel·lícules del gènere negre com a referència o potser com a oracle. Aquestes referències volen ser una declaració de principis (o de preferències)? Com explicaries la relació entre cinema i literatura negres?

AMV: A veure. Jo sóc un animal cinematogràfic, una malalta de cine. Tothom que em coneix bé comprèn perfectament la utilització que he fet del cine a la novel·la. Jo penso en clau de cine. Davant de fets i coses de la vida real, evoco escenes de cine i les cito constantment. Ho faig sempre, sempre. En això, sóc com el meu protagonista. 

Ara bé, en la novel·la no és que hagi intentat imitar-me a mi mateixa. El tema està plenament justificat. El personatge no ha viscut, és un home que ha passat per la vida com un fantasma, sense experiències, tancat a casa. Tot el que sap ho sap de rebot, a través del cinema o de la literatura. Per tant, no és estrany que tingui els pensaments que té. Són els únics referents que coneix. 

Quant a preferències... Home, no negaré que Hitchcock m’encanta, perquè m’encanta el suspens i la tensió. Sense suspens, incògnites i tensió, per a mi el gènere negre no té sentit. Ara bé, no totes les pel·lícules que cito m’agraden ni són les meves preferides. "Un dels nostres" de l'Scorsese no és a la llista de les meves preferències (i que em perdonin els fans). He emprat els títols que em lligaven amb l’acció i la trama. 

NS: Els miralls juguen un paper important a la novel·la que comença amb una cita del pròleg de Mirall trencat de la Mercè Rodoreda. En quina mesura t'han inspirat l'obra o l'autora?

AMV: Ara diré una frase una mica tòpica, però en la qual hi crec. Tots nosaltres som el que hem llegit (i vist al cine, a la tele, en un museu). Creixem i aprenem en cada lectura, fins i tot en les que no ens han agradat. Com que conec prou l’obra de Rodoreda, és evident que em deu haver influenciat. No sóc conscient de la seva influència en "La dona de gris", però segur que hi és. Possiblement en els detalls, en la simbologia atorgada als objectes (el mirall, el mocador, la llibreta, el perfum). 

La citació del mirall era una de les citacions possibles, atès que el motiu del mirall és un motiu literari d’amplíssima tradició (ja en l’antiguitat). Només cal pensar en les paraules de Saint-Réal, que encapçalen precisament "Mirall trencat" de Rodoreda: Un roman: c’est un miroir qu’on promène le long du chemin

En podia haver triat una altra, però el meu cor no m’ho permetia. No podia renunciar al plaer d’usar el pròleg de Mirall trencat, un pròleg importantíssim, on Rodoreda fa una declaració de principis impressionant i on esbossa en poques paraules el gruix de la seva teoria literària. 

NS: Parlant d’autores: trobes que hi ha diferència en el tractament de la negror entre escriptors i escriptores? I entre lectors i lectores? El gènere és alguna cosa significativa per a tu?

AMV: Voldria respondre que no, que no hi ha diferència. Però una mica sí que existeix. No dic que sigui una enorme diferència, però alguna cosa sí que detecto. Evidentment, hi ha de tot al món, però, grosso modo, les dones semblen més preocupades per les coses de l’esperit. Menys màfia, menys crim organitzat, menys matar per poder o per sexe. No és una norma fixa, però... 

Em preguntes si el gènere és alguna cosa significativa per a mi? Home, però si dedico la meitat de la vida a potenciar-lo, divulgar-lo i defensar-lo. I tant! Sóc lectora del gènere des que tinc ús de raó! I sobretot em preocupa elevar el seu nivell, convèncer certs sectors de la societat que una novel·la de gènere (negre, fantàstic, ciència-ficció, el que sigui) pot ser una obra magna de la literatura. 

NS: A la novel·la negra en català publicada ens els darrers anys: què li falta? Li sobra res? 

AMV: Li falta recorregut, tradició i autoestima. Li falta ressò públic i lectors convençuts. Què li sobra? No ho sé. Potser li sobra prudència. Hem de ser més agosarats. 

NS: Quines novel·les de gènere negre (o gris) consideres de lectura obligada per a les persones que s'hi volen dedicar? (O per als amants i fans).

AMV: Ui, això no t’ho puc respondre sense ser inexacta i deixar-me moltes coses. El que diria és que la gent intentés ser eclèctica i llegir molts autors diferents, d’èpoques, estils i procedències. Només així podrà anar fent-se una composició de lloc i una cultura pròpia com a coneixedor i consumidor. 

NS: Acaba aquestes frases amb el mínim de paraules possibles:

-La novel·la que més cops he rellegit és... no deu ser una novel·la, segurament és algun relat dels meus autors de capçalera. 

-El llibre que mai no llegiria és... cap llibre d’autoajuda o cosa similar. 

-La darrera pel·lícula que he vist al cinema és... Buf. Em fa vergonya, però darrerament no trobo temps per anar-hi, la qual cosa em té desesperada. La darrera que vaig veure al cine va ser Blue Jasmine, de Woody Allen. 

-La democràcia és... una deessa que ens fan adorar com si fos intocable i sense explorar-ne els defectes. I en té, i molts. 

-La televisió és... per a mi un gran motiu de distracció, que m’ha ajudat a confegir el meu imaginari. 

-Lenin, Freud o Kafka: qui ha estat més decisiu? Més decisiu per a què?, et contrapregunto. Freud ha canviat la manera d’enfrontar-nos a nosaltres mateixos, per més superat que estigui en molts aspectes. Però, és clar, Lenin va canviar el món. 

NS.: I per acabar... quin llibre és dalt de tot dels llibres de la teva tauleta de nit?

AMV: Estic llegint Vertigen, de l'Empar Marco i l'Esperança Camps. Però ja l’estic acabant. Després, hauré de triar entre una muntanya de llibres que fan cua.


divendres, 21 de novembre de 2014

El relat d'un zombi a l'Antiguetat


Quan tenia dotze anys, un mestre de l'escola que havia copsat la meva debilitat per l'escriptura em va convidar a visitar la seva biblioteca personal. Era un pis enorme, senyorial, de sostres altíssims i parets llargues, ornades amb motllures plenes d'una pols fosca i solidificada. Hi havia més d'una estança dedicada a emmagatzemar llibres i el menjador n'era ple. Hi ha molta gent reàcia a tenir llibreries al menjador, perquè diuen que acumulen pols i que no és sa respirar-la mentre menges. En canvi, hi tenen televisors i video-consoles i antenes de wifi. Però ara me n'aniria de l'assumpte.

Aquell mestre (de cognom Garriga), em va dir que si volia ser escriptor havia de començar per llegir els clàssics i em va plantar davant d'una estanteria que no m'atreia gens. Als dotze, jo volia llegir contes de por (acabava de descobrir Lovecraft) i de ciència ficció. La paraula clàssics em produïa, més que res, una desídia enorme i una desil·lusió sobtada. Són emocions que després he continuat experimentant centenars de vegades.
El mestre Garriga es referia als clàssics catalans: Maragall i Verdaguer, Sagarra, Vayreda, Ruyra, Víctor Català i etzètera. Autors que són clàssics en certa mesura temporal i geogràfica, i que si files molt prim tampoc no ho són tant. Tot i que també em va deixar caure novel·les castellanes del segle XVIII. Que em van costar d'empassar per antigues, que no per castellanes: sempre m'he sentit molt orgullós de conèixer tant bé dues llengües.
   
Reconec que vaig tardar molts anys en comprendre la importància de llegir els clàssics perquè em fascinaven els productes contemporanis, allò tan penós de la novetat i d'estar al dia: hom tarda anys en comprendre que aquest dia és un dia quasi miserable. La importància dels clàssics l'he descoberta a cops: amb una il·luminació i una esgarrifança, he anat descobrint que uns segles abans de Crist ja s'havia dit gairebé tot. I de vegades més ben dit que mai, i vet aquí la tragèdia, perquè vist des del coneixement dels clàssics, hom diria que la història de la literatura i del pensament és un viatge enrere, un ferotge retrocés i una baixada des de l'excel·lència cap a la misèria.

La darrera vegada que he constatat aquest descens ha estat fa molt poc, quan m'he topat amb aquesta narració sobre un mort que s'aixeca de la tomba:
Después de recitar la primera invocación, la repulsiva hechicera eleva su cabeza adornada de víboras con la boca cubierta de espuma, y ve como la sombra del cuerpo tendido se pone en pie, temerosa de sus propios miembros exánimes y de las odiosas barreras de su antigua prisión ya muerta. La pobre ánima tenía miedo de su cadàver y sentía repugnancia de entrar en un pecho abierto, en las vísceras laceradas por heridas mortales y en la carne desprovista del calor y la ternura de la vida. ¡Al manipular sus restos se arrebataba al desgraciado guerrero injustamente el último favor de la muerte cruel, el descanso y la inmortalidad!
En una segunda oración, amenazadora y rezumante de veneno, que es la que los dioses más temen de las magas tesalias, Ericto, impaciente por la tardanza de la resurrección del muerto, increpa a los manes, a las Furias, a Perséfone e incluso a Hécate, y les insulta ferozmente, diciendo que si no le hacen caso llamará al que puede mirar abiertamente a la Gorgona, al que habita más abajo del Hades. 
Al punto, la sangre coagulada del muerto se calienta, refresca las negras heridas y fluye por las venas hasta las extremidades de los miembros. Las fibras sacudidas trepidan bajo el gélido pecho, y una nueva vida, infiltrándose por las entrañas paralizadas, se mezcla con la muerte. Entonces todos los músculos palpitan, los nervios se estiran, y el cadáver no se levanta del suelo poco a poco y miembro a miembro sino que, rechazado por la tierra, se yergue súbitamente y abre los ojos. Todavía no tiene el aspecto de un ser viviente, sino el de quien está a punto de morir. Continua pálido y rígido y se muestra estupefacto de haber sido devuelto al mundo. No puede hablar, sólo contestar a las preguntas de la maga. 
El text (adaptat per Pilar Pedraza) és de Marcus Annaeus Lucanus, nascut a Corduba (Còrdova), el 3 de novembre de l'any 39. Pertany al poema narratiu Farsalia.

No crec que calgui argumentar la importància de llegir els clàssics. Tan sols em permeto una observació: si hom no els ha llegit, corre el perill de creure que els zombis se'ls va inventar Stephen King.


diumenge, 16 de novembre de 2014

Estigmas, Adán Aliaga




Estigmas és el primer llargmetratge de ficció de l'Adan Aliaga (Sant Vicent del Raspeig, 1969), i que he conegut a través del programa de cinema Sala 33. No sé si em dol o m'alegra reconèixer que la Tv3 encara manté un residu de dignitat, malgrat que sigui en programes i canals d'audiència molt limitada. També m'he enfadat contra mi mi mateix per no haver sabut abans que existia un film com aquest. Però al capdavall, la tasca principal d'una televisió pública no hauria de ser si no aquesta: divulgar la cultura i fer-la arribar fins a casa. Que per això els paguem.

Estigmas és un film hipnòtic, cent minuts clavats de poesia en imatges. En un blanc i negre que ja és una declaració d'intencions estètiques i narratives personals, i alhora curulles de referències literàries i sobretot cinefíliques. El relat és màgic, tètric, gòtic, espiritual, social... li cabrien infinitat d'adjectius i sempre quedaríem curts, perquè aconsegueix explicar una història polièdrica on hi cap tot el món.

Filmada el 2009, a Estigmas la qüestió dels desnonaments ja hi juga un paper important, com si s'anticipés al present més immediat. Estigmas parla dels estigmatitzats en els dos possibles sentits: els individus assenyalats per Déu i les persones predestinades per la societat. L'estigmatitzat és un maleït i un pària, perquè la gràcia divina és un problema social. Sense pàtria i sense lloc al món, sense un lloc on caure morts. És un poema sobre el nomadisme no tan sols geogràfic si no emocional i vital. Les pertinences d'en Bruno (el protagonista brillantment interpretat per Manuel Martínez, un atleta espanyol del llançament de pes i que no havia fet mai d'actor) són tan escasses que caben dins d'una capseta, un petit sarró. I no obstant, Aliaga suggereix que aquest home tan desposseït podria haver estat tocat per la gràcia divina.

Aquest és un tema delicat i complex com pocs i que es fa molt difícil d'abordar amb la intel·ligència i la sensibilitat que té l'Adan Aliaga en aquesta cinta, i que en certa mesura anticipa al documental La casa de mi abuela. Recordo vagament (i amb mandra) la pel·li nord-americana Stigmata, que és grollera, vulgar i comercial per sí mateixa però molt més encara quan es compara als Estigmas de l'Aliaga. La nostra probable o improbable dimensió mística, el record de quan els humans se sentien fills de de Déu i alhora part de la Creació, la possibilitat del meravellós en la vida quotidiana, la perspectiva màgica que explicaria la vida com a fenòmen sobrenatural universal i alhora individual... no és una tasca senzilla parlar de tot això en cent minuts. I molt menys si alhora vols ser honest i qüestionar que la santedat ha tingut un ús mercantil, que la religió és una fe però també és un dels negocis més fabulosos de la nostra història.

Cal ser valent per plantejar qüestions religioses i místiques al cinema i en aquest temps, i en aquesta valentia no tan sols caldria anomenar el referent de l'Andrei Tarkovsky i d'en Carl T. Dreyer si no també de l'Albert Serra i El cant dels ocells (2008), amb qui Aliaga comparteix alguna cosa gens anecdòtica. Si acceptem que vivim en una època de desconcert i d'incertesa potser com mai a la història de la humanitat, és lògic pensar que caldria revisar, recordar i mostrar què ens ha deixat la mirada religiosa, un cop comprovat el fracàs de la mirada tècnica o científica.

Estigmas parteix (i segueix) de la novel·la gràfica de Lorenzo Mattotti Stigmate (1998) però aquest és el punt de partida i la inspiració, perquè Aliaga sap adaptar-la en el sentit literal del verb adaptar i a més a més tracta l'espectador de persona. I de persona adulta: Aliaga qüestiona, apunta, suggereix i obre portes. La pel·li també es basa en la història d'un dels estigmatitzats més contemporanis, Pío de Pietrelcina (el famós Padre Pío) canonitzat pel Papa Woytila, un dels cardenals primats més retrògrades dels darers temps. Finalment, allò que ha vist l'espectador és una experiència visual que cadascú haurà d'interpretar en funció dels seus codis, de la seva mirada.

*     *     *

Si parlés amb l'Aliaga li demanaria per l'enorme quantitat de referències al cinema, que li agraeixo i que alhora em fan qüestionar-lo. Durant els cent minuts de Estigmas hi ha en Fellini de La Strada i de Les nits de Cabíria (i d'altres), en David Lynch de Eraserhead, diversos Buñuels (Nazarín, Los olvidados, Simón del desierto), el Dead Man d'en Jim Jarmush, apunts d'en Dreyer, d'en Tarkovsky...

dijous, 13 de novembre de 2014

Latorre, José María. Música muerta


Latorre és, sense cap mena de dubte, un home que ha nascut per fer de narrador: algú amb una facilitat terrible i sorprenent per al relat, per explicar històries. Aquest do li permet navegar pels gèneres i escriure històries ambientades al salvatge Oest com Cuervo, en una inhòspita urbanització de xalets com El depósito de agua o explícitament en un cementiri, tal com fa a En los bloques de nichos. I en qualsevol altre lloc imaginable del temps i de la geografia. Latorre escriu com qui respira, per parafrasejar Rimbaud.

Música muerta és el darrer recull de contes que li ha publicat la gairebé perfecta Valdemar, una editorial que és alhora refugi de lectors melancònics i ansiosos, i exemple per a navegants en les mars obscures de l'edició al segle XXI.

I no obstant tot això... a José Maria Latorre li falta alguna cosa. La lectura del volum generós (vint relats i 385 planes) se m'ha fet llarga i gairebé tediosa, perquè esperava trobar moments brillants en imatges i en densitat literària (metafòrica, estílistica, onírica, suggerent) i tan sols he trobat eficàcia i lectura planera, qualitats que tendeixen a avorrir el lector perquè mai no el qüestionen.

L'estructura dels contes és precisa, plena de referències literàries i cinefíliques, capaç de parlar-li al lector gairebé a cau d'orella. Eficaç des del fantàstic fins al quotidià, el volum es passeja amb soltura pels escenaris i les èpoques amb la naturalitat esfereïdora del qui no té por d'enfrontar-se a cap repte. Amb un cert ànim cortazarià, Latorre desplega el fantàstic, el dramàtic, el patètic, el poètic, el ridícul. Però finalment hi ha un element dèbil en la cadena de transmissió tan ben travada: el registre del llenguatge.

Latorre cau massa sovint en frases fetes i col·loquialismes, i en expressions que són pròpies del periodisme, però que no responen a la qualitat literària que sembla voler. Quan mescla les obvietats amb construccions elaborades i riques en imatges originals, les frases banals encara grinyolen més. Tal vegada l'error és una mala valoració del risc que assumeix, però la mescla de cultismes amb d'un registre amb qualitat escassa i to de premsa local no funciona.

Els contes que aspiren a una major voluntat poètica, com ara Los ojos muertos o Los ojos muertos, una variación no resisteixen bé contruccions d'un to literari baix que malmeten el clima malsà que pretenen retratar. Latorre és a mil anys llum de Thomas Ligotti, i aquesta distància és dolorosament enorme en dues publicacions de la mateixa editorial. De vegades, adoptar un to decimonònic seria una gosadia honorable, però no pas quan s'esberla en el darrer alè:
El asesinato de Louise no afectó a mi reputación como médico osteópata ni a mi nombre como ciudadano respetable, porque nadie se enteró de lo acontecido en nuestra casa, situada en las afueras de París en dirección norte.
(El subratllat -o cursiva- és meu)
Vet aquí un paràgraf que volia ser elegant, bellament antiquat i referencial... i que esdevé un nyap escrit al segle XXI i amb aquesta dirección norte: no em vull acarnissar en aquest paràgraf ni en aquest relat (només cal llegir-lo dues vegades per a veure-ho), tan sols el poso com a exemple.

José María Latorre, al qual li sé reconèixer les virtuts esmentades sense cap mena de dubte, és també una víctima de la literatura que es produeix a la península amb més freqüència: una literatura que renuncia constantment, una literatura que parteix de l'evidència científica que el lector peninsular és un lector poc format, que prefereix l'entreteniment a l'art i que no vol maldecaps estilístics. Una literatura que simula la literatura però que tan sols vol vendre històries.

Una literatura o pseudo-literatura que ja és massiva als aparadors i que de vegades busca l'empara del famós gènere per a autoexculpar-se, com si parafrasegés el famós acudit no és el que sembla: això que veus no és el que sembla: no és una enredada, és gènere. Jo diria que José María Latorre ens pot deixar una altra col·lecció de relats. Per què n'és capaç.

*

Des que l'editorial que va publicar Harry Potter (Harry Puta segons un conegut meu molt respectable) es va adonar que aquella llufa era consumida per més adults que no pas infants, els nord-americans van optar per promoure el gènere que anomenen New Adult, un bonic eufemisme que qualsevol entendrà de seguida i que no vull definir amb les meves paraules. En aquest prestatge hi ha la majoria dels títols de gran consum tant allà com aquí, i que no anomeno per no ofendre les sensibles ànimes dels milions de new adults.




diumenge, 9 de novembre de 2014

Bugarach


Vam arribar a Bugarach el dia 2 de gener de 2013, tot just dotze dies més tard que la fi del món no s'hagués esdevingut. El poblet, enmig d'una vall dolça i daurada per un sol afable, romania en pau i en silenci. Els centenars de persones que s'hi havien reunit per viure la fi del món al lloc on se'ls havia promès la salvació in extremis ja havien marxat i en quedaven ben pocs rastres.

Els cels no s'havien obert, l'apocalipsi no s'havia presentat a la cita i els creients en la salvació de Bugarach no devien saber si havien assistit al miracle o al no-res. En tot cas, no hi eren. Ja devien ser a les cases llurs consultant els oracles, analitzant els somnis i rellegint les obres més críptiques de Jung. O tan sols retornats a la feina i les rutines, baixar les escombraries, mirar les notícies, rentar-se les dents, lamentar les disfuncions erèctils i els dolorets reumàtics. La vida és la tensió entre el gran i el petit, el ridícul i el meravellós, el miracle i l'artritis.

Per a comprendre què sóm l'espècie humana es poden llegir tractats de sociologia, articles de neurociència, assajos d'antropologia o milers de volums de filosofia, història, teologia, pedagogia, psiquiatria, medicina, genètica, hermenèutica i màgia, espiritisme, mesmerisme, economia. Amb tot això encara no hauríem entès gairebé res, de manera que ens caldria recórrer sense excuses a uns tres o quatre milers d'anys de literatura i d'art.

I en acabat, encara no podríem donar un veredicte.

Com que em resisteixo a passar per la vida sense haver-la entès, també sé que cal viure-la a més a més de llegir-la, de llegir els centenars de milers de textos que han escrit els qui m'han precedit, que són els meus pares i les meves mares. Sé que la vida s'entén millor des dels límits i les fronteres. Des dels llocs on la raó es perd en els llimbs del somni. Bugarach fou un dels llocs on això va succeir i per això és un lloc al qual hi vull tornar.

No sé si cal justificar perquè escric això en un bloc que promet parlar de literatura negra: entenc la literatura negra com un relat dels marges, de la zona on el llapis dibuixa el perfil -que vol dir el límit- de l'espai que ocupa la figura. Ja sé que els homes i les dones podem ser justos i bons i democràtics i assenyats i catalans i racionals, però intueixo que sabré qui som quan som tot el contrari.

Per això estic esperant amb candeletes l'estrena del film Bugarach, un documental gravat en els dies previs a aquella fi del món que no es va esdevenir: el relat d'un esdeveniment que és precisament el relat d'un no-esdeveniment.

[Em sembla més apassionant que el relat d'un altre no-esdeveniment com el que avui explica (amb un triomfalisme decimonònic) la nostra TV3. però en fi... els humans també ens definim quan fem el ridícul.]




dissabte, 8 de novembre de 2014

Marc Recha i el gènere negre



En Marc Recha és un dels cineastes més interessants que han aparegut a la nostra geografia després de molts anys de sequedat absoluta.

L'obra d'en Recha és poètica i al·legòrica per damunt de tot, però conté un discurs crític i analític respecte de Catalunya. Un discurs molt poc amable amb la visió d'una Catalunya moderna i superior que alguns mitjans volen promoure. La seva obra és, en una bona part, el retrat en negre de la Catalunya cofoia.

En diversos dels seus films hi ha una narrativa negra. Pau i el seu germà és una investigació post mortem, i una de les narracions policíaques (sense policies) més ben explicades dels darrers anys en el cinema, però també en la literatura. Perquè el cinema d'en Recha és d'aquella mena de cinema que també és literari: el diàleg, la metàfora, el fil narratiu... Tot sorgeix de la delicadesa i del respecte per la vida, per la realitat.

La filmografia de Marc Recha se situa en els límits i en les fronteres, i això no és una casualitat. El riu Ebre, els barris que limiten la Barcelona olímpica pel nord, el Pirineu més salvatge. En Recha explica Catalunya des dels extrems: són els límits allò que defineix els conceptes. Seria grotesc pensar que els catalans som allò que són els ciutadans de l'Eixample, de Gràcia o de Sants. Com tots els conceptes, ens definim pels marges: si algú pogués dir què és Catalunya, ho faran millor els catalans de la Torre del Baró o els del Singuerlin que no pas els veïns de cap altre barri.

I és en el marges on passen coses interessants, coses que val la pena d'explicar. Les trifulques dels senyorets i les senyoretes de l'Eixample no tan sols tenen poc interès, si no que aquesta classe burgesetament mitjana va ser explicada al segle XIX i ja no li interesa a ningú.

dijous, 6 de novembre de 2014

Blow up. D'Antonioni a Cortázar passant per Argelaguer




Que Blow Up d'en Michelangelo Antonioni sigui una adaptació del conte de Julio Cortázar Las babas del diablo és una afirmació que podríem discutir. Tot i que és una afirmació del director italià que tothom ha acceptat, jo diria que aquesta adaptació podria ser objecte de conferències i de sessions d'un màster sobre adaptació cinematogràfica. Molt més encara que el cas de Conrad i Coppola anomenat "Apocalypse Now".

D'entre la fabulosa col·lecció de contes d'en Cortázar n'hi ha uns quants que es podrien incloure en una antologia del relat negre. Penso en Continuidad de los parques però n'hi ha d'altres, com aquest Las babas del diablo que dec haver rellegit més de deu vegades. I el terrible Instrucciones para John Howell al qual li dono voltes sense parar des que era jove, o l'imprescindible El perseguidor, que hauria de ser declarat patrimoni de la humanitat i lectura obligatòria sota pena de presó. 

Què passa quan es troben dos genis en un mateix galliner? Aquesta deu ser la pregunta correcta. I una de les respostes podria ser Blow Up, la cinta que va filmar en Michelangelo el 1966. Un cas d'adaptació en el sentit més estricte de la paraula: adaptar, en aquest cas, vol dir dur l'aigua al meu molí i prendre l'anècdota d'un altre per a fer la meva pròpia tesi.

Blow Up és un film gairebé inclassificable, però és obvi que s'hi inclou un relat negre: un fotògraf fotografia un crim accidentalment, i la recerca de la veritat el du cap a una experiència laberíntica on la realitat es descompòn sota els seus peus. Augmentada moltes vegades, la imatge d'un cos estès en un parc esdevé irreal, una abstracció de puntets que avui es dirien píxels.

Qualsevol objecte, tal com qualsevol realitat, esdevenen profundament abstractes si ens hi apropem massa, i això també val per a qualsevol fenòmen humà. Ampliat milions de vegades, un centímetre quadrat de la pell que més estimes mostra unes rares galàxies d'àtoms que s'assemblen vagament a la nebulosa d'Orió, i és llavors quan t'adones que la realitat en què vivim no és real. Situats en aquest ordre de coses: quin sentit tindria investigar un assassinat? Per què hi ha una literatura (que està de moda) sobre casos policíacs quan la investigació ens du, invariablement, vers la incertesa i la descomposició del món?

Antonioni s'havia apropat al relat negre uns quants cops: Cronaca di un amore conté elements negres, i això mateix es podria dir de L'avventura o de Zabriskie Point, Il misterio di Oberwald, Professione: reporter. En tots els casos Antonioni es pregunta pel significat del relat, el qüestiona i el desmunta. L'avventura (que és la meva pel·li preferida del director) es perd de forma meravellosa per una paisatge de roques volcàniques. La història, que ha arrencat fent veure que és el relat d'una investigació, esdevé l'autòpsia d'uns personatges buits i desolats, perduts en un laberint de sentiments ambigus i febles on es mesclen la culpa i el desig, la solitud, l'absurd, la memòria.

D'ençà d'haver vist com pinta Antonioni el relat policíac (o negre) no he pogut deixar de pensar que obviar-lo és, per als escriptors del gènere negre posteriors a ell, com si un pintor d'icones contemporani passés per alt Andrei Rubliov.

[Fa uns dies, passejant pel bosc d'Argelaguer, vaig trobar l'escenari per al meu Blow Up.]

dilluns, 3 de novembre de 2014

Els silencis dels pactes, Marc Moreno


Tercera novel·la d'en Marc Moreno i segona del mateix autor a Llibres del Delicte, Els silencis dels pactes és un thriller concís i despietat, de ritme accelerat. Despietat també amb el lector, que no troba cap fragment on aturar-se per prendre aire. Des de la primera escena fins a la darrera, l'acció no s'aigualeix si no que tot sovint deriva cap a les violències verbals o físiques que empenyen una tragèdia que és alhora tan quotidiana com homèrica.

Moreno no s'entreté en la descripció dels espais si no que els cita: aquesta plaça, aquest carrer, aquesta ciutat. Mataró, la ciutat on s'esdevé la narració, és la Mataró real tot i que actuï com el paradigma de qualsevol ciutat mitjana, podrida per l'especulació immobiliària i per un urbanisme deliqüescent: podria ser Badalona, Manresa, Vic. O Plasencia, Algeciras, Xixón. Tampoc no dedica cap paràgraf a parlar de la psicologia dels personatges: allò que són i allò que passa dins del seu cap es dedueix dels seus actes i de les seves paraules, tal com feia Chrétien de Troyes: l'autor pensa que pels seus actes els coneixereu.

El text funciona com un engranatge d'escenes travades amb un plantejament proper a l'storyboard, més cinematogràfic que literari, i es basa en uns diàlegs ràpids a un pam del text teatral. El lector posa els rostres, el vestuari. Infereix tot allò que no es diu perquè reconeix de seguida els personatges a partir dels referents que li facilita el periodisme ingerit, que forma part d'una experiència més que òbvia: quin aspecte tenen els polítics locals i els empresaris nacionals, els immigrants nigerians i els mossos d'esquadra és quelcom que tothom es pot prefigurar.

La història funciona com una xarxa de relacions, és un fresc de personatges entrelligats sense saber-ho, atrapats tots ells en un mateix fil tensat per la corrupció urbanística i les amistats perilloses dels polítics. Però on també hi apareixen les penúries dels periodistes sotmesos als capricis i els negocis dels amos, la tragèdia de la supervivència dels sense papers.

En Marc Moreno ha optat per un estil eminentment esqüet i per una mirada tràgica en el sentit clàssic: ningú no pot defugir el destí en un univers brutalment determinista i cruel que assigna els rols socials. Allò que narra és un encadenament d'inexorabilitats i de cites indefugibles.

Com els passa als ratolins del laberint, els camins estan traçats i aquests personatges que actuen com a paradigmes potser somien vides millors, però tan sols poden provar de mantenir-se a flot sense ofegar-se abans d'hora. Malgrat que hi ha uns forts i uns febles (i que els febles s'enduen la pitjor part), els forts també són simples peons d'un joc malvat i finalment tots ballen la mateixa cançó fatal. Segles després de la Dansa de la mort dels medievals, la nostra societat encara es pot explicar per la rigidesa dels estaments i per aquesta lluita brutal en què ens explotem els uns als altres, i on tan sols ens sabem germans perquè a tots ens espera el mateix destí.

Moreno obre una finestra lleugerament optimista al final del relat. Però és cert que, al llarg del text, ha estat capaç de parlar de valors ètics -ni que sigui com a aspiracions remotes d'alguns personatges. I també introdueix la sexualitat vista com un espai imprevisible on les classes socials poden subvertir-se, ni que sigui momentàniament: al capdavall, Zeus també sentia impulsos sexuals amb les pobres mortals i la satisfacció d'aquests impulsos alterava l'ordre del món (amb conseqüències dramàtiques per als mortals, és clar). En aquest sentit, l'homosexualitat d'un dels personatges actua com un factor de trencament amb la rigidesa dels estrats i en certa mesura facilita l'entrada en escena d'una vague igualtat, d'un indici de democràcia. El fet que la majoria dels personatges visquin una certa evolució moral al llarg del relat també incideix en aquesta espurna d'optimisme que Moreno vol introduir al text

No sé pas si té cap sentit explicar quins referents m'ha dut a la ment la lectura de Els silencis dels pactes, però òbviament la narrativa negra i policial nord-americana clàssica: entre Hammett i Thompson. Alguns elements de Raymond Carver i coses properes al negre espanyol més contemporani, com Alexis Ravelo. A partir d'aquest estil periodístic he pensat en Carlos Quílez i alguna cosa que diu a Cerdos y gallinas: escriure allò que ha passat a partir de les llacunes de la crònica periodística. És a dir, imaginar els diàlegs i els fets que el periodista o el jutge no poden relatar perquè no els consten. Perquè, de fet, Els silencis dels pactes té molt poc de ficció: allò que explica ha passat una, cent, mil vegades a la realitat.

També he pensat en la Chinatown de Polansky, en el Sunset Bulevard i altres pel·lis policíaques de Wilder, en molts films que arrenquen amb l'assassinat d'una prostituta a mans d'un poderós i en la pel·li quasi de culte Klute d'en Pakula. En una geografia més propera, he recordat la Muerte de un ciclista, d'en Juan Antonio Bardem.

Crec que cal reconèixer el mèrit i el valor d'en Marc Moreno per explicar una història d'infàmia i corrupció estrictament catalanes en aquests temps, per dur el gènere negre en la seva versió més adusta fins a la geografia catalana d'avui -una opció encara poc freqüent i que tan sols he vist a través de El tant per cent d'en Vallbona- i per obrir camins a una literatura negra periodística i salvatge. Si pugués, l'animaria a literaturitzar els casos de corrupció reals que la justícia no ens explicarà mai del tot: des del clan Pujol a l'afer Millet, Prenafeta, Alavedra, Bustos, etc.

Si pugués, també animaria en Marc Moreno a treballar més l'oralitat dels diàlegs, els aspectes dialectals i col·loquials, la versemblança dels registres.

Si mai em llegeixes aquestes línies, Marc, et recomano dues pel·lis (i si les has vistes ho sento per la meva presumpció): Glengarry Glen Ross (de James Foley a partir de David Mamet) i Série Noire, de l'Alain Corneau. Això t'ho dic sense cap relació amb la ressenya del teu Silenci.

dimarts, 28 d’octubre de 2014

Dret a decidir


Dels nens que abans en dèiem belluguets i després mogudets, ara se'n diu hiperactius i poden ser, alhora, víctimes del paorós trastorn del dèficit d'atenció. Crec que en aquest viatge del nom col·loquial i desenfadat vers la nomenclatura de la patologia hi ha la clau del desastre.

[Vull fer constar que la meva mare em deia cul de mal seient o també cul d'en Jaumet, dues expressions que reivindiquen aquella preferència de la fraseologia catalana per l'escatologia, en els dos casos metaforitzada per aquest cul recurrent].

Amb el pas de les dècades, tots els nens belluguets acabem per trobar la calma del cos i algunes vegades de la ment. Molts anys més endavant trobarem fins i tot el repòs absolut, tot és qüestió de temps: tal com diu l'Enric Casasses, d'aquí a dos o tres-cents anys et trobaràs molt bé.

A mi sempre m'ha semblat que els belluguets i els trastornats en general sofrim d'una evident dificultat per escollir que -vés a saber- potser és l'arrel neurològica del nostre mal. Deu ser per això que tota aquesta campanya de cartells pels carrers em posa especialment neguitós: dret a decidir? a decidir sobre què i entre quines opcions? I per què només puc decidir sobre una qüestió i no sobre dues o sobre tres? La fotografia que il·lustra aquest text és la prova gràfica del meu neguit: aquests són els darrers vuit llibres que han entrat a casa en el darrer mes. (Algun és un regal, la majoria comprats i cap de robat, com feia abans).

Alguns responen a l'estricte desig de llegir, a l'impuls de gaudir de la lectura. D'altres responen a la documentació que estic fent per a una novel·la tot just esboçada. Després de redactar una trentena de pàgines m'he aturat per llegir. Entre els uns i els altres, l'aspecte dels llibres començats simultàniament evidencia aquesta impossibilitat per prendre decisions:

  • La guerra de la Cochinchina, d'en Joan Perucho. Fascinant, misteriós, culte, refinat, irònic, burleta, descregut, revisionista, inclassificable com sempre. A la primera pàgina, un prehistòic pterodàctil gralla enmig de la nit londinenca, a finals sel segle XIX. No es pot començar millor.
  • La dona de gris, de l'Anna M. Villalonga. Primera novel·la de l'escriptora barcelonina, situada en una ciutat i protagonitzada per uns personatges que tenen un aire centreuropeu.
  • Un judici a la terra dels bruixots, d'en Pau Castells. Un treball d'història situat a la Vall Fosca i al segle XVI.
  • El silenci dels pactes, d'en Marc Moreno. Relat negre, trepidant, autèntic thriller amb possibilitats teatrals.
  • La revolución secreta, d'en Claudio Cerdán. Una novel·la negra situada en un paisatge blanc i que s'esdevé entre la guàrdia blanca russa. Entre els personatges, el metge Mikhaïl Bulgakov (aquest és un dels factors que van ser decisius per comprar-la).
  • La tristeza del Samurái, el primer gran èxit internacional d'un altre barceloní: en Víctor del Árbol quan encara editava a Alrevés.
  • Brujas, sapos y aquelarres, de la gran Pilar Pedraza i editada per l'admirada Valdemar. Un treball excel·lent sobre la figura de la bruixa des de l'antiguitat fins al cinema del segle XX, ple de referències i cites que em deixen atordit i ensomniat.
Ja fa molt de temps que vaig renunciar a llegir amb ordre i mètode, i la veritat és que trobo plaer en aquesta navegació atzarosa per les pàgines de llibres diferents que tenen mides i olors diverses (el d'en Perucho, imprès fa més de vint anys, té una suau aroma d'heura i de floridura, com de jardí decimonònic mig abandonat). Llegeixo joiosament desordenat i són l'estat d'ànim o el pur caprici els qui decideixen, al darrer instant, quin llibre agafaré avui. O quins llibres.

En el context polític i mediàtic d'avui, aquesta lectura erràtica seria l'equivalent a sentir-se tan poc català com poc espanyol o més ben dit: ni català ni espanyol. Potser votar Sí/No, potser no anar a votar... i si em poso a pensar descobreixo que hi ha més opcions però m'atabala pensar-les totes de cop.

Sempre m'ha semblat molt emprenyador que m'obliguin a escollir i aquesta manera de llegir és la meva venjança i la meva victòria, la meva redempció per la indecisió, el triomf que dedico als nens belluguets, mogudets, trastornadets i rebels.

__________________________
Nota: La primera idea era titular aquest text amb un coherent Contra el dret a decidir, però m'he ensumat que aquesta frase promouria moltes visites de lectors amb la cella alçada i el dit àvid de teclejar esgarrifosos comentaris. Després de debatre-ho i de valorar diverses opcions he pensat en no titular-lo, una opció que també hauria estat molt coherent amb el contingut. Finalment he escollit pel procediment de la moneda a cara o creu.

dissabte, 25 d’octubre de 2014

Una dona sense home és com un peix sense bicicleta

a Maria Mercè Marçal, altra vegada


Segons en Pau Castell, la cacera i la crema de dones acusades de bruixeria és una aportació catalana a la història universal de la infàmia. Aquesta conclusió és una de les possibles conclusions del lector de Un judici a la terra dels bruixots. La cacera de bruixes a la Vall Fosca, 1548-1549. Una de les tesis del treball és que Catalunya fou el primer país d'Europa on es van cremar vives les dones acusades de bruixes.

És el treball d'un historiador pacient i minuciós, extraordinàriament documentat, que ressegueix el judici contra diversos acusats entre els quals hi ha la bruixa Margarida Rugall, de la Coma de Mont-ros, a la Vall Fosca.

Tal com passa en els bons treballs historiogràfics, el relat del judici conté la llavor d'una magnífica novel·la sobre la cobdícia, la venjança i la ignorància. En mans de la literatura, els fets de la Vall Fosca explicarien una fantàstica història de vassalls sotmesos i senyors cruels, l'embrió de la lluita de classes i de la guerra de gèneres.

El llibre dóna les claus per comprendre la construcció política i cultural d'allò que anomenem bruixeria, i qui o què eren les bruixes medievals, en quina societat van aparèixer, en què s'assemblaven els homes i les dones del 1500 a nosaltres. En què hem canviat i en què ens mantenim fidels a la tradició d'unes estructures socials malignes. Qualsevol temps passat fou pitjor, diu el pensador. I jo diria, com Lovecraft o Freud, que en el temps passat hi ha l'horror del qual en som fills. Uns fills que no es decideixen a matar el pare. Trobo tant a faltar un Michel Foucault català...! (tal com també enyoro un Paul Naschy o un Ricardo Franco).

En les menys de dues centes pàgines del llibre (radicalment intenses i ben aprofitades) hi ha un material fascinant per a la reflexió i per a la reelaboració en clau de narrativa, tant literària com cinematogràfica. Metzines i metzineres, avortistes, inquisidors, medicina màgica, capellans de poble, venjances, l'inquietant Comte del Pallars Arnau Roger IV, els adoradors del boc de Biterna...

En un país que sol mostrar-ne encantat d'haver-se conegut com Catalunya, sempre em sobta que alguns dels millors episodis de la seva història romanguin silenciats (perquè contravenen la imatge idil·líca i feliç que ara toca?) i que no s'hagi produït cap creació artística sobre el fet que els nostres antecessors van inventar i exportar la foguera per cremar dones remeieres. Jo, que encara no he entès on li troben la gràcia a un tipus covard i mel·liflu com Rafael de Casanova, no puc comprendre que oblidem na Margarida Rugall de Paüls.

Perquè d'aquells esdeveniments en pot sortir una novel·la (i una pel·li) tant o més bona que Les bruixes de Salem d'en Miller. Vés a saber: potser aquest canvi de perspectiva també queda postposat per un cop siguem independents.

Nota: Recomano molt la visita a la web d'en Pau Castells: Vall Fosca. La bruixeria al Pallars a través del testimoni oral.

*     *     *

Fa uns mesos vaig gravar-(me) un video petitet dedicat a la bruixa Margarida Rugall de la Vall Fosca, convertida en Ragull per protegir-me de les probabilíssimes venjances des del més enllà, i vaig escriure a propòsit d'ella un text molt diferent del present. Que també contenia una cita explícita a Maria Mercè Marçal.