dijous, 12 de setembre de 2019

Xavier Bru de Sala en la Semanita del Llibret Catalanet

Resultat d'imatges de estelada ridicula

Xavier Bru de Sala, antaño intelectual del régimen pujolista, escribe una columnita -diría que semanal- en El Periódico. Unos días atrás escribió una columnita de las suyas en la que viene a contarnos que, al paso que va el asunto, la cultura catalana será solo cultureta. Y acusa de la debacle a la cosa del procés, un elemento que ha tribalizado la ya maltrecha cultura. En buenas horas, Xavier Bru. Bueno, más vale tarde que nunca, pero ya te vale. Lo que se dice muy avispado no lo es Xavier bru de Sala. La cultura catalana lleva muchas décadas incapaz de pasar de cultureta a cultura, y eso es una evidencia que debería conocerla un intelectual de su talla.

La cultureta que nos deja el procés no es cultureta, es una minicultureta, una cultereteta, una ridiculez. Libritos procesistas o patrióticos, novelitas con esteladas en las portadas, la miniaturización de la literatura, cuentos de Junqueras o epístolas tronchantes debidas a la pluma de un tal Jordi Cuixart, individuo incapaz de hilvanar frases inteligibles en un mundo que ya no es medieval, por suerte. Leo a una bloguera que cuenta haber estado en la Semana del Libro en Catalán y que lo ha aprovechado para comprarse el librito de Cuixart. Bravo. En la misma feria había traducciones de filosofía griega y romana, pero ella eligió a Cuixart. Había traducciones de novela norteamericana, inglesa, francesa, rumana, italiana. Pero eligió el librito de Cuixart.

Debería preguntarse, el señor Bru de Sala, en qué contribuyó él a hacer de una posible cultura una cultureta. Pero eso vamos a dejárselo. En su cómodo rincón de pensar.

Yo participé en esa ficción, esa ficcioncita. Y me harté y me largué. Por suerte tengo un trabajo que me gusta y que me apasiona, y que me da retos nuevos muy a menudo (a veces más a menudo de lo que yo quisiera, pero sea como sea bienvenidos sean los retos). Pero eso no quita que mi paso por la identidad provisional y breve de la cultureta catalana no me haya dado grandes datos. Haber publicado algunos títulos, haber conocido la mediocridad apabullante y la estupidez resplandeciente de algunos de sus popes es algo que resulta fabuloso. Recuerdo a una señora que se las daba de comisaria política, literaria y de género. Jamás escribió dos líneas decentes seguidas, pero se las daba de algo. Porque es muy nacionalista y porque exhibe a un gato en el facebook. Creo que el gato (¿gata?) hace más por ella que su nacionalismo de barrio.

Mi conclusión es que lo mejor hubiese sido no haber publicado. Por lo menos no haber publicado en catalán. Pero a lo hecho, pecho. Peores cosas hemos hecho, vamos. Y cada uno se sabe las suyas. Si uno sigue con este razonamiento terminará por concluir, con Mircea Cartarescu, que lo mejor hubiese sido no haber nacido, una opción que jamás podré rebatir.