dilluns, 22 de desembre de 2014

En John es mor al final


John muere al final és el sisè títol de la col·lecció Insomnia de l'editorial Valdemar. Amb aquesta col·lecció, Valdemar aposta pels autors contemporanis de terror i permet saber per on van les propostes més actuals.

David Wong (pseudònim de Jason Pargin) va néixer a Illinois el 1975. És un nom valuós per saber què s'escriu avui en l'univers de l'horror. De vegades sento una mescla de ràbia i de desconcert quan veig esciptors que, com Wong, tenen deu anys menys que jo i no tan sols escriuen magníficament, si no que a més a més són capaços de generar textos innovadors, suggerents i provocadors, i que apunten cap a una narrativa del terror que mira al futur.

Malgrat l'auge de la novel·la negra en els darrers deu anys (posem que deu o una mica menys... quant fa de Wallander i Larsson?), sempre he trobat que aquesta època que vivim afavoreix més aviat el terror, el gòtic i l'espant còsmic. Una mirada lleugerament atenta ens revela un món decadent on les injustícies, les guerres i la barbàrie han deixat de retrocedir per a prendre una renovada embranzida. Què ens hauria d'inspirar, si no terror, el desnonament massiu de famílies, les noves formes d'esclavatge o el progrés del neoliberalisme, del neomasclisme i la incipient misèria intel·lectual que s'insinuen per l'horitzó? Més que la racionalitat pessimista del gènere negre o policíac, a mi se'm suggereix un nou romanticisme gòtic que, de fet, ja té expressions ben concretes. Al cinema, l'abominable saga Crepuscle (en la versió més mediocre i popular), Només els amants sobreviuen d'en Jarmusch, Take Shelter, L'Anticrist de Von Trier, Mamá, etc.

David Wong respòn a aquesta necessitat amb una revisió enèrgica del gènere, on mostra una realitat demencial a través de l'humor: de vegades negre, de vegades salvatge i principalment amargant. Influïda pel cinema de terror dels anys setanta i vuitanta (com tants de nosaltres), la novel·la se submergeix en un món de deliri que resulta esgarrifosament versemblant, navega entre monstres d'inspiració pulp i alhora romàntics, és àgil i poderosa en les imatges. I a més a més, conté uns diàlegs escrits amb solvència: potser és una mania personal i persecutòria, però a mi els mals diàlegs em treuen de polleguera i m'obliguen a abandonar lectures tot sovint. La pila de novel·les avorrides i deixades per culpa d'uns diàlegs impossibles, banals i tediosos és enorme.

Tinc moltes espectatives posades en John muere al final perquè... ho confesso: tot just l'he començada. De manera que després d'aquesta breu notícia, un dia d'aquests en faré la ressenya de veritat.

Nota: La versió en cinema està feta i és probable que s'estreni aviat. Té la gran virtut de comptar amb Paul Giamatti, un dels actors més rellevants dels darrers anys.


dimecres, 17 de desembre de 2014

Claudio Cerdán. L'entrevista


Fotografia extreta del bloc Brownie y sus cosas


Claudio Cerdán (Yecla, 1981) és autor de diverses novel·les que van del fantàstic al negre i el terror. La revolución secreta (Editorial Alrevés, 2014) és la seva sisena publicació. Ambientada a la Rússia de 1919, relata una història d'aventures, de guerra civil, de terror i de licantropia. Amb un ritme que sempre creix i una intriga ben dosificada que empeny a llegir d'una tirada, és una novel·la exportable i que els editors es podrien proposar de traduir. 

A través d'aquesta entrevista es descobreix una mica de l'autor i de certs trets generacionals que demostren com a la península hi ha molt bona salut narrativa, i que el gènere del terror és ben viu.


Nigra Sum: Una de las primeras impresiones que he sentido como lector de La revolución secreta es la osadía del autor. En primer lugar, por plantear una novela de aventuras bélicas y macabras en un contexto como el de la guerra civil rusa. En segundo lugar, por abordar la licantropía con una óptica que bebe de lo clásico y de lo contemporáneo a la vez. Y en tercer lugar por mezclar personajes reales con otros ficticios. El autor pretende revisar la llamada novela histórica, retomar el relato de terror gótico y proponer un retorno a las aventuras con un héroe que tiene mucho de medieval. ¿Es cierto todo esto? ¿Se puede explicar cuál fué el punto de partida de La revolución secreta


Claudio Cerdán: Esta es una novela que mezcla muchos géneros y deja la resolución del puzle en manos del lector. En realidad, yo quería hacer un western. Ahí andan las tropas salvajes, que son indios camuflados. Los personajes van a caballo, hay un duelo al sol, un sheriff manco y borracho, grandes llanuras desérticas con nieve en vez de arena, una ciudad fronteriza, etc… 


N.S.: La guerra civil rusa es una guerra civil que actua como metáfora de otras guerras internas, aunque tal vez todas las guerras son guerras “civiles”. En algún instante de la lectura, a uno se le ocurre que el argumento podría trasladarse a la guerra civil española o a cualquiera de las actuales, porqué el narrador suele ser anacrónico. ¿Por qué Rusia? ¿Qué hace de aquella guerra una guerra más atractiva para un novelista? 


C.C.: Buscaba una guerra medieval, pero actual. Quería tanques, un ejército organizado, situaciones extremas, una ambientación hostil, la sensación de terreno inexplorado y la brutalidad de épocas bárbaras. Todo eso me lo daba Rusia, con sus bayonetas, lanceros y mongoles reclutados a la fuerza. 


N.S.: El narrador es a veces salvaje y macabro, y se recrea en las descripciones horribles, gráficas y olfactivas de unas escenas tremendas. A veces es hiperbólico y a menudo es irónico. Es un narrador inquietante y quizás el mejor personaje de la novela. ¿Qué tiene de Claudio Cerdán este narrador? 


C.C.: Quería un narrador frío y alejado de la acción. No me veía capaz de recrear una guerra dulcificada, épica, con buenos y malos. Buscaba una guerra descarnada, con mujeres violadas, niños fusilados, muertes atroces pero habituales, sin piedad de ningún tipo. Cualquier otra cosa habría sido traicionar la verosimilitud. Todos los personajes son fruto de su tiempo y actúan como tales. Quien busque otra cosa que se ponga Disney Channel. 


N.S.: La presencia de Mikhaïl Bulgákov en la historia fue uno de los elementos que me impulsó a leer La revolución secreta. Para este entrevistador, Bulgakov es uno de los cinco narradores más relevantes del siglo XX, por su obra y también por su biografía. La novela dibuja a un Bulgákov creíble y verosímil cuyas apariciones no son anecdóticas aunque lo puedan parecer. El Maestro y Margarita tiene poco que ver con La revolución secreta y sin embargo hay una relación estrecha con esta novela del autor de La guardia blanca, en que lo fantástico penetra en lo real (y a la inversa). 


C.C.: Quise hacer un homenaje a Bulgákov, de quién comparto esos elogios y reivindico como uno de los autores clásicos más actuales. Su aparición en la trama tiene su importancia más allá de la anécdota. Es lo divertido de escribir novelas de ambientación histórica, el poder añadir personajes reales que se paseen por sus páginas. En este caso homenajeo sus obras El maestro y Margarita y Corazón de perro, creando ciertas concordancias con La revolución secreta


N.S.: El narrador plantea el asunto de la violencia (y de la guerra) desde una postura crítica y desacomplejada que cuestiona al lector. ¿Todas las violencias son sinónimas? ¿Existen violencias legítimas? Y en último término: ¿la historia de la humanidad se explica (sólo o en parte) como una historia de violencia? 


C.C.: La violencia, por mucho que nos pese, ha sido el motor de las civilizaciones desde siempre. En las guerras se producían los avances científicos más importantes de toda la Historia, desde el acero a la bomba H. Hoy día las guerras se hacen desde la pantalla de un ordenador o en el despacho de un banco. En las jornadas de Valencia Negra, Alexis Ravelo dijo que violencia es rebuscar comida en un contenedor porque te mueres de hambre. Estoy muy de acuerdo con esa afirmación. Hay violencia en los semáforos, en las oficinas, en el día a día. Una de las citas de la novela es “el hombre es el lobo para el hombre”, y no hemos cambiado mucho desde que se pronunció. 


N.S.: El relato avanza sobre imágenes y sobre escenas de una gran potencia visual que llevan a pensar en el cine (quizás sólo para los lectores cinefílicos, a quienes hace unos cuantos guiños). ¿Qué relación tiene Claudio Cerdán con el cine? ¿Lo ama? ¿Lo odia? ¿Ambas emociones a la vez? 


C.C.: Cada artista tiene sus influencias, y muchas corresponden a la época que le ha tocado vivir. El cine lleva mucho tiempo entre nosotros y dudo que exista un solo escritor contemporáneo, tenga 20 u 80 años, que no esté influenciado por la televisión o el cine. En mi caso habría que añadir el cómic. Cine y literatura son dos medios de contar historias, por lo que sus similitudes son más fuertes que sus diferencias. 


N.S.: El personaje de Strahov va cobrando densidad a medida que avanza la narración y a menudo al lector se le ocurre pensar que está siguiendo a un héroe medieval como podría ser Perceval, héroe ambiguo y desconcertado, cargado de recuerdos y de dudas. Su psicología se puede inferir a partir de sus acciones, pero no al revés. ¿Cuáles son los héroes de cabecera de Claudio Cerdán? 


C.C.: Los héroes perfectos no existen, al igual que los malos malísimos y psiócopatas. Los personajes inolvidables tienen tres dimensiones, pasado, expectativas de futuro y una prueba que superar en el presente. Particularmente, reniego de la condición de héroe. Prefiero a los perdedores, esos tipos que, aunque saben que de nuevo volverán al lodo tratan de enfrentarse a su destino. Por ello elegí al Ejército Blanco, los perdedores de la Guerra Civil Rusa, como protagonistas de la novela. Por mucho que peleen, al final perderán. 


N.S.: La novela es a la vez de aventuras y de terror, al margen de las interpretaciones más profundas o filosóficas que se puedan sacar de ella. En este sentido, creo que tiene alguna relación con algunas obras contemporáneas y peninsulares. Pienso por ejemplo en el Albert Sánchez Piñol de La piel fría y de Pandora en el Congo. ¿Conoces estos títulos y puedes decir algo de ellos? ¿Se podría afirmar que en nuestra península se está consolidando una regeneración del género de aventuras? ¿Qué te sugiere el nombre de Lovecraft? 


C.C.: La piel fría la leí con sorpresa infinita. Me pareció uno de esos libros inesperados y originales que surgen de vez en cuando y que por su calidad no pasan desapercibidos. Ignoro si hay una regeneración de las aventuras patrias. Mis lecturas de cabecera son casi todas detectives o de género negro. Ya te digo que yo quería hacer un western y me salió una revolución. Lovecraft me sugiere escalofríos. 


N.S.: La revolución secreta es una apuesta por una literatura de calidad (por su registro, referencias y complejidad) que sabe jugar en la partida de la literatura llamada comercial, porque es exportable y traducible y contiene una lectura para todos. ¿El autor se ha fijado en algún modelo? ¿Existen fórmulas para ser popular sin renunciar a la calidad literaria? ¿Sólo hay que ser honesto? 


C.C.: No tengo ni idea. Simplemente, escribí la novela que quería hacer como mejor supe hacerlo. No hay más secreto. Es llamativo que un western hiperviolento ambientado en la Revolución Rusa con un hombre lobo sea comercial, aunque reconozco que está funcionando muy bien a muchos niveles, lo cual es una sorpresa muy agradable. 


N.S.: La revolución secreta puede haber sido un quebradero de cabeza para el autor (complejidad argumental, número de personajes, documentación, referencias, etc), pero para el lector es una gozada que le permite revivir las grandes novelas de aventuras siniestras del estilo de La isla del tesoro. ¿Cuáles fueron tus lecturas de infancia y juventud? 


C.C.: Más que novelas, estuve y estoy muy influido por el cómic. Te puedo citar unos cuantos autores: Garth Ennis, Warren Ellis o Brian Azzarello. Respecto a las novelas de juventud, la que más me impactó en su momento fue La llamada de la selva, de Jack London, además del ya citado Lovecraft. Quizá eso explique muchas cosas. 


Claudio, termina con el menor número de palabras posibles estas frases: 

El último libro que he leído es... El poder del perro, de Don Winslow.

La última película que he visto es... La cortina de humo, de Barry Levinson

Jamás volveré a leer... P. D. James y Donna Leon. Lo siento, no me entran.

Me ha tocado vivir en un tiempo... en el que nada ha cambiado. Seguimos igual que hace cien años, solo que con smartphones. Pan y circo. 

La democracia es... una palabra muy bonita sobre el papel.

La realidad y la ficción son como... un espejo donde no se sabe quién está mirando a quién.


Desembre 2014




dilluns, 8 de desembre de 2014

CTHULHU RULES


Alas tenebrosas (Black Wings) és un recull de vint-i-un contes de terror contemporanis que s'abeuren en l'imaginari del mestre de Providence. Els autors i les autores són nord-americans en la seva majoria, d'edats i de difusió comercial molt diversa. Una gran part dels relats han aparegut a les revistes literàries que publiquen contes breus: a diferència del nostre món europeu on el conte (i la novel·la breu) és un proscrit, en el nord-americà té una vitalitat envejable.

Lovecraft és present en tots els relats com una ombra i de vegades com una presència corpòria. De vegades es tracta de la seqüela d'un dels seus relats (com ara El model de Pickman, del qual en trobem tres referències explícites), de vegades un homenatge, de vegades una ironia i de vegades fins i tot una mirada analítica i distanciada que no obstant això és un reconeixement. Hi ha qui -amb una sorprenent capacitat evocadora- relata els darrers instant de la vida de la Susie, que no és altra que Sarah Susan Philips Lovecraft, la mare d'en Howard.

L'edició ha anat a càrrec de Sunand Tryambak Joshi, biògraf i expert indiscutible en l'obra de H.P.L. La seva selecció de contes té l'habilitat de mostrar les possibilitats transgenèriques de l'univers (de vegades l'atmosfera) del món creat per l'escriptor de Rhode Island. Des del negre hard-boiled al terror psicològic, el ventall de gèneres i de registres és molt extens. La selecció ha estat prou hàbil com per fer evident que el terror d'avui no és tan sols un thriller amb zombis (que també hi és), si no que pot explicar què té de terrorífica la vida de l'home urbà i suburbà, les possibilitats d'un romanticisme maligne, crepuscular i tenebrós situat a les avingudes de les ciutats, a les casetes de les urbanitzacions burgeses, a les grans superfícies comercials o als blocs de pisos on ens amunteguem creient que allà som immunes a l'horror còsmic.

Diu S.T. Joshi que el principal llegat de Lovecraft i el fil conceptual de la seva obra és evidenciar que els humans (amb els nostres desitjos i les nostres creences, les nostres emocions i les nostres construccions) sóm molt petits, i que no tenim cap validesa ni cap importància en la vastedat del cosmos. Jo hi afegiria que Lovecraft és especialment rellevant quan transmet l'emoció terrible de la mort imminent, aquell ensurt sostingut del qui sap que ha traspassat una frontera i que no trobarà el camí del retorn. El qui (en paraules de Caitlín R. Kiernan) diu: Com podria algú oblidar, deliberadament i completament per sempre les visions que ha tingut la desgràcia de contemplar? Tots hem accedit a algun coneixement que hauríem preferit no tenir, i la literatura de Lovecraft va saber ficar el dit en aquesta ferida.

El recull que publica Valdemar no és tan sols la constatació que el terror sobrenatural té molt bona salut al segle XXI, si no que ens ajuda a trobar camins a seguir als qui volem explicar aquest temps segons els patrons d'un romanticisme del tenebrós que està a mig construir. El temps que vivim és tant o més procliu a l'horror còsmic que el de Lovecraft: la societat del neo-liberalisme amb les seves noves formes de pobresa, d'exclusió i d'explotació, la decadència de l'industrialisme, l'aspecte de ruïna i de catàstrofe imminent que tenen les nostres ciutats...

El cinema ha començat a explicar-ho i cal que la nostra literatura també ho faci, i que no es quedi encallada en aquesta mena de naturalisme estèril en què se'ns mostra ara, massa pendent d'una ridícula resposta comercial però sense ambició i sense propostes.



Il·lustració de Jason van Hollander, un dels autors del recull Black Wings.

Alas tenebrosas. 21 nuevos cuentos de horror lovecraftiano.Edición de S.T. Joshi.Editorial Valdemar, col·lecció Gótica número 94. 531 pàgines. 30,50 euros.

_______________
L'expressió Cthulhu rules ha estat manllevada a Michael Shea, autor d'un dels contes de Black Wings.

dijous, 4 de desembre de 2014

La revolución secreta, Claudio Cerdán


La revolución secreta és la sisena novel·la que publica l'autor, que va néixer el 1981. Vet aquí un jove del qual no es pot dir allò de la joventut i les promeses. A l'edat de Crist, aquest escriptor de Yecla (Múrcia) que es diu Claudio Cerdán ha viatjat des del gènere fantàstic fins al negre, malgrat que La revolución secreta és un text que fa de mal classificar al gènere fosc.
Publicada a la col·lecció Narrativa d'Alrevés, la novel·la és generosa de planes (en té 320) però es faria difícil dir que n'hi sobren, com sol passar moltes vegades en els textos extensos.

A l'entrevista del post anterior a aquest, l'Anna M. Villalonga hi diu que la novel·la negra catalana hauria de ser més agosarada: això no li podríem demanar a en Cerdán, perquè aquí demostra que no li falta gosadia. La revolución secreta s'esdevé a la Rússia de 1919, durant la guerra civil, en un poble perdut enmig del terrible hivern, el gel i la misèria. Cerdán és agosarat perquè mescla amb fluïdesa els personatges reals amb els ficticis, situa esdeveniments històrics amb fets novel·lístics amb un sentit de la narració gairebé màgic per la potència plàstica de les imatges, per la facilitat amb què suggereix la visió rica d'olors, de colors inesperats i de sorolls inquietants.

De Cerdán podran agradar més o menys els arguments i la tendència al macabre, però qualsevol lector s'adonarà que llegeix el text d'una persona extraordinàriament dotada per explicar històries on la lectura és una immersió, un viatge al·lucinant a un escenaris realistes i alhora onírics. La realitat és profundament irreal, i això en Cerdán ho sap dir molt bé: són les excepcions de la norma allò que delimita el món. El text és un joc gairebé provocador i alegrement desenfadat amb les convencions. Són especialment divertits els fragments on hi apareix un Mikhaïl Bulgakov jove que intueix les obres futures que escriurà el geni de Kíev, així com les referències al cinema que va escampant pel relat, com si fes un compendi i una llista de les seves preferències.

Sense ànim de fer un espòiler, Cerdán juga amb una habilitat especial (entre irònica i tètrica) amb el tema de la licantropia, un aspecte en el qual ha fet troballes impagables i sorprenents, com ara la del caçador d'homes-llop malalt d'argíria, una malaltia que es deu a la intoxicació de plata líquida.

La llista de temes que es poden trobar a La revolución secreta és llarga, amb contínues referències al nostre present o a la nostra història local: la guerra "civil", l'ús de la pàtria com a argument per justificar-ho tot, l'integrisme religiós, el debat entre ciència i fe. Cerdán té l'habilitat notable de suggerir i de qüestionar tots aquests aspectes (i d'altres) des de la distància prudencial que li permet la ironia i l'anacronisme, un recurs agosarat quan es narra una història tan terrible, sanguinària i despietada com aquesta. Irònic i escèptic, l'autor sap exposar punts de vista contraposats i deixar la solució del debat a mans del lector, al qui sempre tracta amb respecte i donant per fet que és persona intel·ligent. Les cites i referències a Bulgakov (autor de La Guàrdia Blanca que podria ser a l'arrel de la novel·la) o a Turguenev mostren un autor llegit (que no és massa habitual després de l'eclosió de les escoles d'escriptura), cultivat en la cinefília i que es permet el joc lleu i intel·ligent, sense estridències, sense elitismes innecessaris. Cada diàleg és un exemple de com ha de ser un diàleg literari.

Pel què fa a la qüestió del gènere (que darrerament em té ratllat), diria que malgrat alguns comentaris i ressenyes, el text de Claudio Cerdán és de difícil inclusió, i això em sembla una bona notícia. La revolución secreta té tant de negre (perquè hi ha un crim que cal resoldre i un investigador que s'ho proposa) com d'aventures, tant d'aventures com de terror, tant de terror com d'allò que s'anomenava novel·la històrica i que -per fortuna- està en declivi (per fortuna, potser les darrers novel·les històriques hauran estat els fulletons espantosos de l'Alfred Bosch). Si és històrica és perquè se situa en un instant conegut i reconeixible de la història. Però en fa una lectura creativa i tal vegada conflictiva (situar-se al bàndol perdedor de la guerra li confereix una textura més densa), i aprofita els espais buits a les cròniques oficials per a situar-hi un relat que té tant de fantàstic com de probable. 

Des de la meva perspectiva tant personal com modesta, aquesta mescla de gèneres retorna la novel·la a un estat en què pot viure sense adjectius, un format de text que celebra per damunt de tot el goig de la narració i el gust per explicar un conte, que convida a pensar en qui som i d'on venim, a viatjar des del sofà, a repensar-nos un cop més i sense prejudicis.

La revolución secreta és un text que conté molts suggeriments. No tan sols els explícits en la novel·la i que l'enriqueixen amb el·lipsis i sobreentesos, si no els que proposa com a possibles vies per a la creació d'una generació d'autors i autores que ens hem de proposar assaltar una literatura viva, agosarada i capaç de saltar les fronteres del melic i de la pàtria. Amb tots els respectes pel melic.